¿Todavía tienes frío?

Hoy hemos encontrado este artículo en el blog cántabro “De Sotileza y Turnedo”, nos ha gustado tanto que queríamos compartirlo con todos vosotros. No os olvidéis echar un vistazo a su blog, ¡merece la pena!


Déjame que te hable de un sitio donde ya ha llegado el otoño, pero donde las montañas nunca dejan de ser verdes. Un sitio al que es mejor llegar en coche, a poder ser a última hora de la tarde, porque desde la autovía se pueden ir distinguiendo los 10 millones de tonos de azul que el sol le dibuja al mar.

Un sitio al que no hace justicia la pintura, ni la palabra, ni los partes meteorológicos, un sitio al que no hace justicia la fortuna.

¿Todavía tienes dudas?

Déjame que te cuente la historia del infinito silencio, el más sobrecogedor de todos, el que te acompaña en las noches de invierno. Déjame que te cuente de la inmensidad de sus fronteras y la bravura de sus ríos. De una naturaleza que no espera por nada ni por nadie, de eneros en la playa rodeados de nieve.

Acompáñame por los caminos serpenteantes, por las sendas oscuras, a conocer la guarida del oso pardo ahora que hiberna. Vamos a coger castañas y a merendar bocadillos de nocilla tostados en la cocina de leña.

¿Aún no lo sientes?

Es el cuadrante más húmedo del norte, el frío que más llega, el calor que menos abriga, el mejor sitio para tener chimenea. Es la excepción al cambio climático y los cien tonos de grises que esperan al atravesar el escudo. Es la niebla entre los valles, que te cuenta cosas a media voz.

Es la morriña gallega y la nostalgia profunda, no echar de menos nada. Son los multitudinarios desayunos y los pueblos vacíos. Huele a cocido de mi abuela, a las fresas recién cogidas en la huerta, a sopa de pescado. Huele a mar y a nécoras de aperitivo en una terraza de Isla. Huele a arroz con almejas y a canelones al horno.

¿Todavía no lo entiendes?

Déjame que te cuente a qué sabe estar en casa.